Qué hacer con la lana que te sobra: ideas y cómo guardarla
26 de octubre de 2026
Un ovillo a medias aquí, dos madejas de un color que ya no te gusta allá… La lana se acumula rápido. Estas ideas sirven tanto para ovillos casi enteros como para hebras de metro y medio.
Con ovillos casi enteros
- Gorros, bufandas y calentadores: un ovillo da para más de lo que parece, sobre todo con lana gruesa.
- Mantitas de bebé o chales pequeños.
- Amigurumis: muñecos de ganchillo que gastan poca cantidad de cada color.
Con cantidades pequeñas
- Posavasos y salvamanteles de ganchillo. Para estropajos y paños de cocina suele ir mejor el algodón.
- Cuadrados de abuela (granny squares): cada uno gasta muy poco y juntos forman mantas, cojines o bolsos.
- Adornos navideños y colgantes de ganchillo o punto.
- Pompones y borlas, para gorros, llaveros, cortinas o guirnaldas.
Con restos diminutos
- Mantas de rayas o de «lo que haya»: la gracia es mezclar colores.
- Relleno para cojines pequeños o muñecos, con los restos más cortos.
- Bordado con lana sobre tela gruesa, o tejido en un telar de marco.
- Atar paquetes y regalos: un lazo de lana queda muy bien sobre papel kraft.
Cómo guardar la lana
- En cajas o bolsas con cierre, en un sitio seco y alejado de la luz directa.
- Si es de fibra animal, la polilla puede ser un problema: guárdala bien cerrada y revísala de vez en cuando. Los sobres de lavanda o cedro ayudan.
- Conserva la etiqueta (o haz una foto) para recordar composición, metraje y cuidados. Es lo primero que se pierde.
- Agrupa por grosor o por color, lo que te resulte más cómodo para elegir.
Si ya no la vas a usar
Los ovillos con etiqueta, los lotes del mismo color y la lana de una técnica que has dejado se venden o se cambian con facilidad: a quien teje siempre le falta justo ese color. Haz una foto con luz natural, indica composición, metros y cantidad y, si hay varios ovillos, véndelos juntos en lote.
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